Lo que soñé ese día que me quedé dormido bajo el puente de
Antonio Zúñiga
Presentada por el Conaculta, INBA, FONCA y Carretera 45
Director: José Alberto Gallardo
La ciudad de México es un universo de soledades, de sórdidas
soledades basadas en la insatisfacción de los más afanosos deseos. Nunca es
suficiente una pareja, un amante, un encuentro casual. De la misma manera, se
pueden tener amores y apegos aparentemente fijos, pero éstos tampoco nunca
tienen suficiente. La ciudad es el irremediable
escenario del entrecruzamiento de traiciones entre amantes y expectativas,
entre apetitos imposibles y la perenne insatisfacción de la avidez.
La puesta se conforma de ocho capítulos o cuadros sucesivos. Las
ninfómanas burguesas son incapaces de saciar su apetito sexual, no manifiestan
la más mínima empatía por los individuos, no obstante, quieren más y más en
donde sea y a la hora que sea, habiéndolo hecho, vuelven a quedar solas. El
anciano depredador es un personaje citadino que el día de cumpleaños -aunque en
realidad el día da lo mismo, puede ser en cualquier fecha y a cualquier hora- añora las carnes que únicamente el encuentro fortuito puede proveer.
La vieja encerrada es la representación de la alienación
social más absoluta. Ella ama algo que emana de un viejo mueble. No sale a la
calle, no le interesa que se acumulen las cuentas o las noticias. Ella ya no está
en el mundo. El frígido misántropo vive en una frustración completa ante su
entorno, detesta la ciudad, a los ciudadanos y su cultura, además, al llegar a
un encuentro casual, es incapaz de “aprovechar” la situación.
La prostituta enamorada es una vieja que transita en las
rutas de la ciudad, y recuerda con añoranza y despecho al antiguo amante,
convertido en una sórdida vestida que canta aquellas patéticas canciones
mexicanas que tanto gustan a la masa. El amante sado-sumiso vive una desgracia,
su amo, su señor, su dueño lo ha desplazado, ¿qué hará ahora que ya no es nada?
De acuerdo con el portal Dramaturgia
Mexicana, Antonio Zúñiga es nativo de Ciudad Juárez, y realizó estudios de
sociología y actuación, asimismo formó parte de diversos talleres de
dramaturgia y creación dramática. Ha impartido diversos cursos y talleres de
creación dramática y actuación en diferentes centros del país. Ha publicado
numerosas piezas teatrales como Estrellas
enterradas (2003, Editorial Tierra Adentro) y La zona del silencio (2003, Secretaría de Cultura, UAM). Cabe
resaltar que Estrellas enterradas recibió la Mención Honorífica del Premio “Manuel
Herrera.”[1]
José Alberto Gallardo, según el antedicho portal, es
dramaturgo, director de escena, actor y gestor cultural. Ha escrito 25 obras
dramáticas, de las cuales él mismo ha dirigido nueve. Seis de sus piezas han
sido estrenadas por directores distintos. Como director, ha abordado obras de
otros ocho directores. En 2013 recibió el Premio Internacional de Literatura–Dramaturgia
“Sor Juana Inés de la Cruz.” Entre sus últimos trabajos destaca el estreno de Macbeth: Ciudad insomnio, en el Palacio
de Bellas Artes (2013) y la gira actual de la pieza Sumergibles, de Daniela Zavala.[2]
Lo que soñé ese día…
aborda la soledad desde el punto de vista del deseo. El autor se decanta por
explorar las prácticas sexuales como la ninfomanía, el encuentro fortuito y el
sadomasoquismo como vehículos de expresión de una cercanía efímera entre los
personajes. Lo que hacen a puerta cerrada es intensísimo, pero de corta
duración. Más perviven en la cabeza de los protagonistas las preguntas del por
qué no es suficiente, por qué es tan corto, o por qué es tan amargo, que el aparente placer del acto mismo.
La pieza opta por un foro reducido, intimista, de 50
personas, lo cual acerca al público a la habitación y a los sórdidos modos de los
protagonistas, de la misma manera el cuerpo actoral mira a los ojos a los
espectadores, introduciendo con ello un fuerte elemento de tensión, acaso de
presión, inclusive de incomodidad ante quienes añoren la cuarta pared. De la
misma manera los desnudos están cerquísima del público: el sudor, los diálogos,
y la música involucran a todos. Los personajes también recurren a un lenguaje
corporal muy expresivo, se tocan entre ellos, se manosean, se muerden las
manos. Hay asistentes para quienes esto es demasiado, y se marchan.
Llama la atención que en la pieza las actrices no presentan
desnudos integrales, en cambio, los varones lo son completamente. Surge la
pregunta, si la obra muestra diversas prácticas sexuales, que son meramente
simuladas por los actores ¿por qué tiene que ser tan explícita la escena del
anciano depredador?
Lo que soñé ese día
que me quedé dormido bajo el puente se presenta en “El Galeón” del Centro
Cultural del Bosque, lunes y martes a las 20 horas del 7 de julio al 26 de
agosto de 2014.
Marco Antonio Silva Barón
[1]
http://espanol.dramaturgiamexicana.com/index.php/profile/585-
Accesado el 31/07/2014.
[2]
http://espanol.dramaturgiamexicana.com/index.php/profile/606-
Accesado el 31/07/2014